Iluminación

El  programa de Cristo Maestro ha de ser el programa del discípulo misionero, ratificado por el envió

“ El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y  proclamar un año de gracia del Señor”  ( Lc 4,18-19 )

El Espíritu Santo es el agente principal de la Evangelización: Él es quien impulsa a cada uno a anunciar el Evangelio y quien en lo hondo de las conciencias hace aceptar y comprender la Palabra de  salvación. Pero se puede decir igualmente que Él es el término de la Evangelización; solamente Él suscita la nueva creación, la humanidad nueva a la que la evangelización debe conducir,  mediante la unidad en la variedad que la misma evangelización querría provocar en la comunidad cristiana.

A través de Él, la evangelización penetra en los corazones, ya que Él es quien hace discernir los signos de los tiempos << signos de Dios >> que la evangelización descubre y valoriza en el interior de la historia “ ( EN 75 )

La propuesta de Jesús, el Reino de los Cielos, se logra a través de la vivencia de las Bienaventuranzas ( Mt 5,1-12 ) que harán del discípulo “ Sal de la tierra, luz del mundo y gloria de Dios ” ( cfr. Mt 5,13-14.16 )

El discípulo que ha conocido al maestro y ha escuchado su palabra, vivirá las consecuencias:
“Vosotros soís testigos de estas cosas...” (cfr. Lc. 24,48 ).

“Id pues y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre, del  Hijo y  del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,19-20).